Friday, November 4, 2011

Este que ves... (retrato)


Éste que ves, engaño colorido,               
que, del arte ostentando los primores, 
con falsos silogismos de colores               
es cauteloso engaño del sentido;




    



éste, en quien la lisonja ha pretendido 
excusar de los años los horrores, 
y venciendo del tiempo los rigores               
triunfar de la vejez y del olvido, 




      





es un vano artificio del cuidado,               
es una flor al viento delicada, 
es un resguardo inútil para el hado:  


          






es una necia diligencia errada, 
      es un afán caduco y, bien mirado, 
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.






Tuesday, November 1, 2011

Veo muertos

(...)

Y es inútil que vuelvas la cabeza en mi busca:
estoy tan cerca que no puedes verme,
estoy fuera de ti y a un tiempo dentro.
Nada es el mar que como un dios quisiste
poner entre los dos;
nada es la tierra que los hombre miden
y por la que matan y mueren;
ni el sueño en que quisieras creer que vives
sin mí, cuando yo misma lo dibujo y lo borro;
ni los días que cuentas
una vez y otra vez a todas horas,
ni las horas que matas con orgullo
sin pensar que renacen fuera de ti.
(...)
-Xavier Villaurrutia, "Nocturno en que habla la muerte". 

















Wednesday, October 26, 2011

Fotografía Moderna Mexicana




El fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo fue el sol de una generación de artistas que renovó 
radicalmente el quehacer creativo de la fotografía. Su calidad, constancia y estilo peculiar le 
confirieron un gran prestigio artístico no sólo en México, sino a nivel internacional. Su trabajo como fotógrafo floreció a partir de la visión de su tiempo y su cultura. A la par, 
existieron un gran número de creadores de la lente que coadyuvaron a la “modernización” de la 
fotografía mexicana. Una generación importante, aunque la mayoría son poco conocidos fuera 
del ámbito de los especialistas.
Sol y sombras de la fotografía moderna mexicana, es una muestra que devela a dos importantes 
creadores de imágenes: Agustín Jiménez y Luis Márquez, además de presentar la obra de uno 
de los grandes fotógrafos mexicanos de todos los tiempos, Manuel Álvarez Bravo.







Saturday, October 1, 2011

Mariana Yampolski



Nació en Chicago, Illinois el 6 de septiembre de 1925 y murió en la Ciudad de México el 3 de mayo del 2002. Llegó a Mpexico en 1945 e ingresó a La Esmeralda para estudiar pintura y escultura. Incursionó en el grabado y su producción se extendió hasta la década del 60, década en la que también expuso sus fotografías por primera vez, a pesar de haber experimentado con la fotografía desde el 48. Fue la primer mujer en formar parte del Taller de Gráfica Popular.

Aprendió fotografía en la academia de San Carlos, bajo la tutela de Lola Álvarez Bravo, quien, siendo una maestra sui generis, le enseñó a darle más importancia al objeto o a la persona retratada que a la técnica, por lo que Yampolsky siempre guardó poco interés por el aspecto mecánico de la fotografía y dejó que Alicia Ahumada revelara todos sus negativos.

Para Mariana llegó a ser una obsesión viajar por muchos rincones del país y tomar fotografías de personas, paisajes, casas, fiestas y todo aquello que toca la mano del hombre.  








"Yampolsky's gift is finding within the common experiences of the people with whom she 

shares a life glimpses of something uncommon. Her photographs make palpable the richness 

of Mexican history and culture, and articulate the ties binding the country's people, the past, 

and the land. She finds grandeur in an avenging angel stationed outside a small church, or in 

the tension of light an shadow that drenches the land, or in the invencible spikes of the 

maguey. She faces the country's poverty head-on, choosing subjects that illuminate its social 

and political ills. Yet, ultimately, what her photographs transmit is a deep joy and love for 

Mexico and his people. It is in the details and textures of life so specific to her country that 

Yampolsky also finds the transcendence that gives her work meaning far beyond it."



J.M. Welker
October, 1995



Wednesday, September 21, 2011

Patria impecable y diamantina











(...)

Cuando nacemos, nos regalas notas,
después, un paraíso de compotas,
y luego te regalas toda entera
suave Patria, alacena y pajarera.
Al triste y feliz dices que si,
que en tu lengua de amor prueben de ti
la picadura del ajonjolí. 

(...)

PFFFT!

Tuesday, September 6, 2011

Waldman


Max Waldman nació en 1919 en Brooklyn, Nueva York. Pasó su infancia en un orfanato y en la década del 30 formó parte de un programa de asistencia para combatir la pobreza y el desempleo entre los jóvenes norteamericanos durante la gran depresión, llamado  Cuerpo Civil de Conservación[1] donde, se dice, comenzó a tomar fotografías. [2] Durante los primeros años de su carrera fue un fotógrafo comercial especializado en la industria y la moda. La segunda y más importante etapa en su carrera comenzó cuando se adentró en el mundo del teatro y la danza.

 Bailarines clásicos en plena ejecución se volvieron el objeto primordial de su obra. Las fotografías de Max Waldman eximen al cuerpo humano no sólo de lo cotidiano, sino que también lo llevan más allá de lo estático que la fotografía supone. En su obra se distinguen contrastes dramáticos para el espectador: blanco y negro en perfecto balance, los cuerpos tensos son, al mismo tiempo, gráciles, etéreos y permanentes. El grano de sus fotografías se nota reventado, por lo que la imagen se transforma; ya no es un retrato de la realidad, sino una mera ilusión de lo que alguna vez aconteció; con esto, Waldman devuelve lo intangible al momento fotografiado.


En 1970, concretamente, inició su idilio con la danza cuando fue solicitado por la revista Time Life para fotografiar a Natalia Makarova, primera bailarina del Ballet Kirov. Mientras Makarova interpretaba La muerte del cisne, Waldman logró aprehender sus movimientos de forma nítida. La bailarina cuenta una historia con sus movimientos, mientras que el fotógrafo congela tan sólo un instante y captura toda la esencia y febril impulso del ave en agonía.

De alguna forma, los movimientos fugaces capturados por Waldman en cada una de sus fotografías son tan contundentes en la mente del espectador, que se vuelven continuos. Sus fotografías parecen premeditadas, sin embargo, son fortuitas: “accidentes oportunos”, como él solía llamarlas. Lo único que es deliberadamente intencional en su obra es representar la esencia poética de un gesto terrenal y volverlo trascendente.


Retrató a los mejores bailarines de su tiempo, como el ruso Mikhail Baryshnikov, Judith Jamison, Gelsey Kirkland, entre otros.  



[2] “…Max was part of the Civil Conservation Corps, where he first started photographing (…)” en  http://www.maxwaldman.com/pages/bio.html

Wednesday, August 24, 2011

Mi cámara saca fotos...


... Y NO ES PARA JUGAR









Mi cámara es digital, tan sofisticada como una cámara pudo serlo hace 5 años; digamos que para estos días ya es una cámara austera. Como todas, mi cámara es magnífica cuando se la sabe usar: puedo controlar la exposición de la luz, la velocidad del obturador, ajustar el enfoque... en fin, todas las cosas que una cámara análoga permite con las ventajas de la era digital.