Max Waldman nació en 1919 en Brooklyn, Nueva York. Pasó su
infancia en un orfanato y en la década del 30 formó parte de un programa de asistencia para combatir la pobreza y el desempleo
entre los jóvenes norteamericanos durante la gran depresión, llamado Cuerpo Civil de Conservación[1] donde, se dice, comenzó a tomar fotografías. [2] Durante
los primeros años de su carrera fue un fotógrafo comercial especializado en la
industria y la moda. La segunda y más importante etapa en su carrera comenzó
cuando se adentró en el mundo del teatro y la danza.
Bailarines clásicos en plena ejecución se volvieron el objeto primordial de su obra. Las fotografías de Max Waldman eximen al cuerpo humano no sólo de lo cotidiano, sino que también lo llevan más allá de lo estático que la fotografía supone. En su obra se distinguen contrastes dramáticos para el espectador: blanco y negro en perfecto balance, los cuerpos tensos son, al mismo tiempo, gráciles, etéreos y permanentes. El grano de sus fotografías se nota reventado, por lo que la imagen se transforma; ya no es un retrato de la realidad, sino una mera ilusión de lo que alguna vez aconteció; con esto, Waldman devuelve lo intangible al momento fotografiado.
En 1970, concretamente, inició su idilio con la danza cuando fue solicitado por la revista Time Life para fotografiar a Natalia
Makarova, primera bailarina del Ballet Kirov. Mientras Makarova interpretaba La
muerte del cisne, Waldman logró aprehender sus movimientos de forma nítida. La
bailarina cuenta una historia con sus movimientos, mientras que el fotógrafo
congela tan sólo un instante y captura toda la esencia y febril impulso del ave
en agonía.
De alguna forma, los movimientos fugaces capturados por Waldman
en cada una de sus fotografías son tan contundentes en la mente del espectador, que
se vuelven continuos. Sus fotografías parecen premeditadas, sin embargo, son fortuitas: “accidentes oportunos”, como él solía llamarlas. Lo
único que es deliberadamente intencional en su obra es representar la esencia
poética de un gesto terrenal y volverlo trascendente.
Retrató a los mejores bailarines de su tiempo, como el ruso Mikhail
Baryshnikov, Judith Jamison, Gelsey Kirkland, entre otros.
[2] “…Max was part of the Civil
Conservation Corps, where he first started photographing (…)” en http://www.maxwaldman.com/pages/bio.html





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