Monday, February 27, 2012

El hombre de la cámara



El hombre de la cámara (Dzinga Vertov, 1929) es el extracto del diario de un hombre con una cámara, por lo que se puede considerar bajo la categoría de documental. El tema central de la película es el hombre de la cámara llevando a cabo su rutina diaria en un ambiente urbano construido a partir de diversas locaciones y en diferentes momentos. Podemos ver al hombre de la cámara y a su cámara, así como las reacciones de las personas ante ellos. El significado de la película tiene que apreciarse a partir de su calidad fotográfica y la secuencia de las tomas.
        Vertov enseña al espectador cómo observar (encuadrar) la realidad y el movimiento, ya sea a través del ojo humano, el lente de la cámara, un obturador o una ventana. También lo desconcierta con imágenes fijas, pantallas divididas, tomas en cámara lenta y en cámara rápida. Son notables las yuxtaposiciones de los ritos celebrados en el nacimiento, el matrimonio y la muerte y los movimientos ascendentes y descendentes de la cámara. 
     La unidad estructural de la película no se logra a través de de una narrativa cinematográfica convencional, sino a través de referencias continuas al tema principal, el hombre y su cámara, mostradas al principio, la mitad y el final de la película, así como a partir de secuencias de eventos que refuerzan la noción de progresión en el tiempo. 

Sunday, February 26, 2012

Metropolis


Metropolis (Fritz Lang, 1927) representa un momento importante en la historia del cine. Empleó la más avanzada tecnología y efectos especiales de su tiempo. Plantea temas sobresalientes para el pensamiento europeo en la década del 20, como el trabajo automatizado, la organización industrial y la ciencia. La historia de Metropolis se interesa por retratar la ciudad industrializada encabezada por  Jon Fredersen, en la cual los trabajadores son reducidos a una masa de obreros explotados y sin rostro. Una joven mujer, Maria, procura consolarlos al recordarles que un mediador vendrá a salvarlos de su angustiosa condición. El hijo del jefe, Freder, se enamora de Maria y la convierte en la liberadora y crítica de la tiranía de su padre. Fredersen se entera del descontento de los obreros y contrata a Rotwang, el inventor que ha estado trabajando en un robot que aunque asemeja al hombre en apariencia, jamás de cansa ni comete error alguno. Rotwang secuestra a Maria y bajo la encomienda de Fredersen, construye un robot a semejanza de la joven.  Dicho robot es programado para incitar una revuelta entre los obreros, de esta forma Fredersen podría recurrir a medidas punitivas en contra de ellos. Las revueltas causan estragos en la ciudad subterránea en la que los obreros viven y se inunda, poniendo en riesgo la vida de los niños. Los obreros capturan a Maria y la queman, como consecuencia descubren que es un robot. Freder rescata a la verdadera Maria y prosiguen con un final feliz, donde Maria, Fredersen, Freder y los obreros se reconcilian.
En comparación con otras películas de la época, Metropolis presenta varios personajes, además de que incluye escenas con una gran cantidad de personas. La película no es el retrato de un personaje en especial, sino que es una representación de la sociedad industrializada, así como la visión que vaticina un posible futuro.
        Si bien el trabajo de cámara no es fluido, en escenas de acción, el encuadre permanece fijo, la multitud coreografiada en Metropolis es el factor elemental que da movimiento al encuadre. Dichas coreografías representan claramente la industrialización, la transformación del hombre en un simple engrane más dentro de la gran máquina industrial; el empeño de la clase trabajadora bajo el rigor, las masas de irreconocibles y desindividualizadas entidades, frente (o debajo) a quienes prescinden del trabajo físico para sobrevivir.